lunes, 31 de diciembre de 2012

EL MILAGRO DE LA VIDA


PRIMERA FOTO DE INÉS, A LAS 2 HORAS DE NACER

Amo la vida, la naturaleza, los animales… Amo casi todo lo que me rodea y no ha sido manipulado –para mal- por el hombre.  Por suerte no he perdido esa capacidad casi infantil de fascinarme cuando un animalillo pasa ante mí. Lo hago casi todos los domingos, cuando en dirección a nuestro gijonés Rastro, unas ardillas hacen las delicias de niños y mayores  saltando ágiles de árbol en árbol  en el también gijonés parque de Isabel La Católica. O cuando un gorrioncillo atrevido entra en el Café de El Parchís para picotear las miguitas que caen de las mesas. Y sin ir más lejos, hoy en el parque de Villaviciosa empezaban a salir las primeras margaritas, anuncio temprano de la  primavera… Todo forma parte de las cosas que, como decía, siguen fascinando a esta abuela. Pero nada es comparable al nacimiento de Inés. En realidad, creo que aún no he salido del  estado de  embobamiento que me produjo ver la carita de Inés por primera vez. Hace cuatro díaS todo lo que sabía de Inés era por medio de una ecografía, en la que –no sin esfuerzos- trataba de localizar sus bracitos, sus piernas… Y de ahí pasé, en un soplo como quien dice, a poder tocarla. Y ya le pude poner cara, tocar sus mofletes –porque los tiene-, coger esas manitas que son muy largas y huesudas, como las mías. Todo me parece un  milagro. Creo que la vida lo es. 

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